Una formación “hechizada” según los antiguos pueblos alemanes, que bautizaron al cobaltita como “Kobold”, que significa ‘espíritu bajo tierra’ o ‘goblin’, ya que los minerales cobaltíferos no se fundían correctamente, teniendo así un ‘hechizo’. Tiene un color metálico rojizo-violáceo o incluso negro. La confundían con el cobalto ya que está formado de este, arsénico y sulfuro.