Jugando del transparente al azul y al verde, en una multiplicidad de tonos en intensidad, la vivianita toma su nombre en honor a John Henry Vivian, un minerólogo, político y dueño de minas del siglo XVIII. No es de gran tamaño, pero sorprende al aumentar la intensidad de su color del momento en el que se encuentra y a lo largo de su exposición a la luz. Esto se debe a su propia oxidación, llegando a tener un color cercano al negro.